Septiembre es un momento en el que muchos de nosotros volvemos a la rutina, nos reenfocamos en nuestro bienestar y reflexionamos sobre las formas en que manejamos los cambios constantes de la vida. Para algunos, esta temporada también trae desafíos que pueden resultar abrumadores. Por eso, este mes queremos plantear una conversación sobre algo que toca muchas vidas, con frecuencia en silencio, a veces de manera invisible, pero que merece ser hablado con compasión y claridad: la prevención del suicidio.

Por qué estas conversaciones son importantes

Incluso si usted no ha tenido pensamientos suicidas, probablemente conoce a alguien que sí los ha tenido. Según los CDC, más de 49,000 personas murieron por suicidio en 2023. Eso representa 1 muerte cada 11 minutos. Además, 12.8 millones de adultos contemplaron seriamente el suicidio, 3.7 millones hicieron planes para suicidarse y 1.5 millones intentaron suicidarse. Estas cifras sorprendentes dejan claro que el suicidio es un grave problema de salud pública. Afecta a familias, lugares de trabajo y comunidades. Va más allá de las cifras y las estadísticas: es personal y se puede prevenir. Cuando hablamos abiertamente, ayudamos a romper el ciclo de secretismo y estigma que puede dificultar que las personas busquen apoyo.

Cómo reconocer cuando alguien necesita ayuda

No es necesario ser un experto para marcar la diferencia. A veces, solo hablar con alguien puede salvar una vida. A continuación se muestran algunas señales de que alguien podría estar pasando por dificultades emocionales:

  • Alejarse de amigos, familiares o actividades que antes disfrutaba
  • Hablar sobre sentirse desesperanzado o no tener motivos para vivir
  • Cambios repentinos en el estado de ánimo, el sueño o el apetito
  • Expresar sentimientos de estar atrapado o ser una carga para los demás
  • Aumento del consumo de alcohol o sustancias

Esta no es una lista completa, y la experiencia de cada persona es única. Confíe en sus instintos. Si nota cambios que le preocupan, hable con la persona.

Qué puede hacer

Si otra persona le preocupa, lo más importante que puede hacer es hablar con ella personalmente. Pregúntele cómo se siente y escúchela sin juzgar. No necesita tener todas las respuestas. Su presencia, empatía y voluntad de hablar (y escuchar) pueden abrir la puerta a la esperanza.

  • Inicie la conversación: “He notado que no pareces tú mismo últimamente. ¿Quieres hablar de ello?”.
  • Tenga paciencia y permítale compartir a su propio ritmo.
  • Si la persona menciona pensamientos de suicidio, tómelo con seriedad. Anímela a buscar ayuda profesional.
  • Ofrézcale ayuda para encontrar recursos o hacer una llamada juntos.

Si usted o alguien que conoce está en peligro inmediato, llame al 988 (Línea Telefónica de Ayuda para Suicidio y Crisis en los Estados Unidos) o vaya a la sala de emergencias más cercana.

También es importante cuidar de uno mismo

Apoyar a otras personas puede ser emocionalmente agotador, especialmente si está lidiando con su propio estrés o incertidumbre. Recuerde que pedir ayuda es una señal de fortaleza, no de debilidad. Busque a sus redes de apoyo, como amigos, familiares y colegas, o conéctese con un profesional de salud mental. Utilice su Programa de Asistencia al Empleado (EAP) para acceder a cursos autoguiados sobre resiliencia o manejo del estrés, o llame para hablar con alguien. Nunca está solo.

Recursos para tener a la mano

  • Línea Telefónica de Ayuda para Suicidio y Crisis (988): apoyo gratuito y confidencial las 24 horas, los 7 días de la semana
  • Línea de Mensajes de Texto de Ayuda para Crisis: envía la palabra HOME al 741741 para recibir ayuda por mensaje de texto
  • Programa de Asistencia al Empleado (EAP): sus beneficios de Uprise Health incluyen acceso a consejeros y recursos

Somos más fuertes juntos

Cada uno de nosotros desempeña un papel en la construcción de una comunidad solidaria y resiliente. Hacer contacto, escuchar y ofrecer apoyo puede generar esperanza en la vida de alguien, incluso si usted no se da cuenta de ello en el momento. Este septiembre, recordémoslo: está bien hablar de cosas difíciles. Está bien pedir ayuda. Y no tiene que afrontarlo solo. Cuando nos unimos con empatía y comprensión, creamos un entorno donde todos se sienten vistos y valorados. Cada pequeño acto de compasión puede tener un impacto positivo en el resto de la humanidad, ayudando a romper el silencio y a construir un mundo más saludable y seguro para todos.