El sueño desempeña un papel fundamental en el crecimiento físico, el aprendizaje, la atención y la regulación emocional de los niños. Las rutinas constantes y saludables a la hora de dormir pueden ayudar a los niños a sentirse seguros y a conciliar el sueño con mayor facilidad, permitiéndoles obtener el descanso que necesitan para su bienestar.
¿Por qué es importante el sueño para los niños?
La relación entre el sueño y el bienestar general
El sueño favorece el crecimiento y el desarrollo físico de los niños. Además, la calidad del descanso influye en su capacidad para concentrarse, aprender y retener información. Dormir lo suficiente también ayuda al cerebro a regular las emociones y a desarrollar una mayor resiliencia frente al estrés.
4 señales de que un niño podría no estar durmiendo lo suficiente
Si crees que tu hijo podría estar teniendo dificultades para dormir, estas son algunas señales que pueden indicar que es momento de establecer una rutina de sueño:
- Dificultad para despertarse por la mañana.
- Irritabilidad o cambios de humor.
- Problemas para concentrarse en la escuela.
- Aumento de la fatiga durante el día o hiperactividad.
Si cualquiera de estas señales persiste durante más de dos semanas, consulta con un profesional de la salud.
Cómo crear una rutina de sueño saludable para los niños
Establece un horario constante para dormir
Las rutinas de sueño funcionan mejor cuando son consistentes. Los niños suelen sentirse mejor, escuchar mejor y comportarse mejor cuando saben qué esperar.
- Acuesta y despierta a tu hijo a la misma hora todos los días, incluidos los fines de semana, siempre que sea posible.
- Evita cambios importantes en los horarios. Intenta que los fines de semana la hora de acostarse y despertarse no difiera más de una o dos horas de los días escolares.
- Cuando sea posible, comienza la rutina de relajación antes de que tu hijo esté demasiado cansado o irritable.
Crea una rutina relajante antes de dormir
Las actividades de relajación antes de acostarse ayudan a los niños a reconocer que se acerca la hora de dormir.
- Atenúa las luces y retira las distracciones (juguetes, linternas, videojuegos, etc.).
- Apaga todas las pantallas, incluidos teléfonos, tabletas y televisores, al menos 60 minutos antes de la hora de dormir.
- Ayúdales a tomar un baño tibio y ponerse el pijama. Lean un libro juntos, canten una canción suave y breve o conversen tranquilamente antes de acostarse.
Fomenta hábitos saludables durante el día
Lo que sucede durante el día influye directamente en la calidad del sueño por la noche.
- Fomenta la actividad física regular. Las caminatas, los deportes y los juegos en el parque son excelentes opciones.
- Siempre que sea posible, mantén horarios consistentes para las comidas y los refrigerios tanto entre semana como durante los fines de semana.
- Ten en cuenta el contenido de cafeína en alimentos y bebidas, y presta atención a la hora del día en que los niños los consumen.
Qué hacer cuando no puedes seguir la rutina
Ya sea por un viaje, unas vacaciones o porque tienes invitados en casa, habrá ocasiones en las que la rutina habitual no pueda seguirse de la misma manera. Cuando esto ocurra, recuerda:
- Mantén uno o dos elementos reconfortantes de la rutina habitual. Por ejemplo, leer el mismo cuento o llevar consigo una manta o peluche favorito.
- Sé paciente. Los niños prosperan con las rutinas y los cambios pueden resultarles difíciles. Dales espacio adicional para expresar sus emociones.
- No te presiones ni presiones a tu hijo si la hora de dormir no sale perfecta. La rutina seguirá ahí cuando vuelvan a la normalidad.
El sueño puede variar de un niño a otro y también según la edad. Prueba una rutina y realiza los ajustes necesarios de acuerdo con las necesidades individuales. Ten la tranquilidad de saber que estás ayudando a tus hijos a obtener el descanso que necesitan para crecer, aprender y desarrollarse plenamente.


