El desafío de brindar cuidados

Las responsabilidades de cuidado continúan creciendo. Un estudio del Pew Research Center encontró que el 10% de los adultos en Estados Unidos se identifican como cuidadores de un padre o madre de 65 años o más. Otro 3% brinda cuidados a un cónyuge o pareja de esa edad. La carga del cuidado suele aumentar a medida que los seres queridos envejecen y requieren más apoyo.

Brindar cuidados es una experiencia compleja, muchas veces invisible y estrechamente relacionada con la salud mental. Su impacto puede sentirse en todos los aspectos de la vida cotidiana. Algunos desafíos comunes incluyen:

  • Programar citas médicas cuando los consultorios solo atienden durante el horario laboral.
  • Llevar el control de los medicamentos y preguntarse si su ser querido los tomó.
  • Planificar las comidas para la familia.
  • Organizar el transporte para llevar a un ser querido a sus citas médicas.
  • Asegurarse de que los hijos lleguen a sus actividades después de la escuela.
  • Preocuparse por si un padre o madre se siente solo.

Por qué la esperanza es necesaria

Debido a que brindar cuidados puede provocar estrés crónico, agotamiento emocional y dificultades para encontrar sentido en medio de los desafíos, es importante contar con herramientas que fortalezcan la resiliencia emocional. La esperanza puede desempeñar un papel fundamental en ese proceso.

La esperanza genera consuelo, fortaleza, motivación y bienestar. Es una parte esencial del cuidado.

La esperanza fortalece la resiliencia

La esperanza, entendida como tener una meta y la confianza para avanzar hacia ella, puede ayudar a reducir la carga asociada con el cuidado. Pensar en posibles caminos y soluciones permite a los cuidadores afrontar los desafíos diarios con mayor claridad en lugar de sentirse completamente abrumados.

También fortalece la motivación interna y el impulso emocional necesarios para seguir adelante durante los momentos difíciles.

Formas de desarrollar la esperanza

Aunque encontrar esperanza y resiliencia puede resultar difícil cuando enfrenta las exigencias del cuidado, es posible fortalecer ambas.

  • Participe en conversaciones que fomenten la esperanza. Hablar sobre posibilidades positivas puede ayudar tanto a usted como a la persona que recibe cuidados. Ver a alguien experimentar esperanza también puede inspirarle.
  • Busque apoyo externo. El apoyo emocional y práctico puede brindar ánimo, orientación y tranquilidad.
  • Establezca metas pequeñas. Divida las tareas grandes en objetivos alcanzables y celebre cada avance.
  • Cree planes paso a paso. Identificar acciones concretas para superar obstáculos puede ayudarle a visualizar un camino hacia sus metas.
  • Reconozca sus límites. Acepte aquello que no puede cambiar y enfoque su energía en aquello sobre lo que sí tiene influencia.

 

La esperanza y la resiliencia son posibles. Ambas pueden aliviar parte de la carga del cuidado y ayudarle a apoyar a su ser querido sin descuidarse a usted mismo.